Publicado: 31 de Agosto de 2018

1. Reduce la velocidad y aumenta la distancia de seguridad

Es recomendable aumentar la distancia al doble de lo que iríamos separados en condiciones normales. La capacidad de frenada de un coche -incluso con ABS- sobre mojado es muy diferente respecto al firme seco, por lo que en caso de frenazo brusco, tendrás menos espacio para detener tu coche con seguridad.

2. Evita movimientos violentos o frenazos bruscos

Una conducción suave es mucho más segura y eficiente. Además, los otros usuarios de la carretera percibirán mejor tus movimientos y evitarás posibles colisiones. Al mismo tiempo, usa con suavidad todos los mandos de control (dirección, embrague, freno y acelerador).

3. Ojo con la pintura blanca

Evita pisar la pintura blanca que sirve para marcar pasos de cebra o delimita los carriles, pues el agarre es inferior al del pavimento. Ojo sobre todo a los pasos de peatones, pues tienen gran superficie pintada y su adherencia disminuye de manera notable

4. Siempre visible con las luces encendidas. Si la lluvia es intensa, enciende las luces de niebla traseras. Cuidado con los adelantamientos. Presta atención a los camiones y autocares, que generan una “nube de agua”. 5.- Aquaplaning, ese peligro

Atención a los charcos y balsas de agua, pueden provocar “aquaplaning”: un efecto producido cuando los neumáticos son incapaces de evacuar el agua que hay en la calzada y provoca que el coche se deslice por una fina capa de agua situada entre los neumáticos y la carretera. ¿Qué hacer si nos pasa? Reduce la velocidad y ¡no frenes! Levanta suavemente el pie del acelerador y sujeta con fuerza el volante. No intentes cambiar la trayectoria y, hasta que no sientas que el coche ha recuperado el contacto con el suelo, no debes frenar. Es recomendable seguir la huella del coche que nos precede porque hay menor cantidad de agua en esa zona.