Publicado: 17 de Mayo de 2014

1º Detener el vehículo en una zona lo más segura posible, en llano y poner el freno de mano.

2º Señalizar nuestra presencia con los triángulos y los chalecos reflectantes en el caso de estar parados en una vía, ya sea carretera secundaria o autovía.

3º Coger las herramientas del maletero del vehículo que vendrán dentro del vano de la llanta.

Puede darse el caso que la rueda de repuesto esté debajo del maletero, por lo que tendremos que buscar dentro de éste una llave para desenroscar un tornillo que liberará a la rueda de su anclaje. En caso de duda, sería aconsejable revisar el manual del vehículo para obtener dicha información.

4º Aflojar (pero no quitamos aún) los tornillos de la rueda con el coche aún en el suelo – algunos coches llevan tuercas de seguridad para evitar que roben las llantas; debería de llevar un útil especial para esta tuerca-. Deberemos aflojarlos apoyando todo nuestro cuerpo para utilizar toda la fuerza posible, pues los tornillos tienen un alto par de apriete.

5º Colocar del gato en el extremo que hay que colocar en los bajos del coche, suele tener  forma de U, y eso tiene un motivo. Todos los vehículos llevan puntos de anclaje para poder ser elevados por gatos y elevadores. En nuestro caso, son 4 y van colocados detrás de las ruedas delanteras y delante de las traseras.

Para saber dónde colocarlo, por los bajos del vehículo hay un borde fino que sobresale unos dos o tres centímetros. En este borde, hay dos puntos (por cada lado) donde la chapa es más gruesa y suele estar marcada por dos muescas que marcan su longitud. Ese es el punto donde se debe colocar el gato, que encajará perfectamente al tener forma de U en el extremo.

6º Elevar vehículo, acción que se realizará normalmente con la misma llave que se utiliza para aflojar las tuercas.

7º Colocar la rueda de repuesto al lado del gato estando parte de esta debajo del coche. Esta acción es solo por seguridad, ya que si el gato fallase, el coche no caería al suelo porque la rueda lo pararía antes.

8º Quitar los tornillos aflojados anteriormente y retirar la rueda pinchada. Sacar la rueda de repuesto de la zona inferior del vehículo y poner en su lugar la rueda pinchada.

9º Colocar la rueda de repuesto, para lo cual nos podemos ayudar del pie para mantenerla en su sitio.

10º Colocar los tornillos, siendo conveniente comenzar por alguno de abajo, ya que mantienen mejor fijada la rueda mientras colocamos los demás. Una vez tenemos los tornillos colocados, los apretamos en forma de X, es decir, primero el inferior izquierdo, luego el superior derecho, a continuación el superior izquierdo y por último el inferior derecho.

Aquí es necesario apretar los tornillos lo suficiente para que pueden aguantar el peso del coche, pero no en exceso, ya que esto podría hacer caer el coche al hacer mucha fuerza.

11º Quitar la rueda pinchada de la zona inferior del coche y bajar el coche lentamente.

12º Apretar aún más los tornillos, con las piernas o con el peso del cuerpo y siempre en X. No obstante, hay que tener mucho cuidado con apretar en exceso los tornillos, ya que podrían partirse.


Y después...

Recogemos las herramientas, la rueda y los triángulos si los hemos usado. Es recomendable pasar por una gasolinera y comprobar la presión de la rueda de repuesto para garantizar que es la correcta y que circulamos de forma segura.

Si la presión de la rueda es muy baja, antes de cambiarla, y siempre que tengamos opción de llenarla (una gasolinera cercana), la llenaremos previamente al cambio. Si no es posible, es mejor llamar a una grúa.

Las ruedas de repuesto de galleta suelen llevar pagada una pegatina con un número. Este suele ser 80 e indica el límite de velocidad de uso de esa rueda, por lo que no debemos sobrepasarlo.

Recordad también reparar la rueda pinchada cuanto antes para volver a tenerla disponible por si se presentase cualquier otra emergencia.


Esperamos que os haya sido de gran ayuda esta pequeña lección y que tengáis que hacer uso de ella en pocas ocasiones.